Cólicos, estreñimiento, diarreas, reflujo gastroesofágico, tortícolis congénito, bronquiolitis, trastornos del sueño, irritabilidad, asma, alergias, hiperactividad, problemas visuales…
Esta lista es sólo un ejemplo de alteraciones y desequilibrios que habitualmente presentan los bebés y que se suelen abordar con la osteopatía.